CARTA DE UN FANÁTICO
Cuando uno es niño, recibe marcas que llevará durante toda
la vida y sin que uno lo quiero o siquiera se de cuenta, quedarán para siempre
en un rincón del alma. A veces son duras, difíciles de cargar, dan vergüenza,
dan miedo, te revuelven las tripas de solo saber que están ahí… Otras veces son
dulces, hermosas, te apartan de la realidad que te toca vivir y te remontan
como un volantín hacia un pasado donde esperan los momentos mas puros de tu
vida, aquellos que tienen que ver con la mirada inocente de un pibe de barrio.
Cada vez que paso por la cancha del Lobo, cada vez que veo
la pintada “33”, cada vez que abro un placard en mi casa y veo la camiseta de
Gimnasia, en fin, cada vez que algo o alguien abre la puerta donde tengo la
marca mas linda de la infancia; y sobre todo, cada vez que miro a mi Viejo
Vicente. Es justo ahí cuando necesito que me agarre de la mano y me lleve como
antes, como al principio, con la bolsita de mandarinas, llegando a la cancha
casi de “madrugada”, subiendo los tablones que a mí me parecian fantásticos,
porque aunque no quisieras te hacían saltar como si fueran trampolines
gigantes. Venía el partido de reserva con los pibes que prometían, llegaban las
banderas, los hinchas mas quilomberos, no existían los barrabravas, veías y
escuchabas los Borges del insulto, tipos con una creatividad envidiable puesta
al servicio del la puteada, tan graciosa como inofensiva. Los papelitos, el
partido de primera, la euforia y la tristeza, el gozo o la bronca. La vuelta a
casa afónico y feliz a comer las ensaimadas de mi Vieja Lucía. No me soltés la
mano papá, volvamos a acompañar a Gimnasia a todas las canchas: La lepra, Godoy
Cruz, Huracán, Argentinos, Maipú, Gutierrez, Boca de Bermejo, Guaymallén,
Palmira, San Martín, Luján, Andes Talleres, todas. A todas por favor. Los
campeonatos, la caravana por la calle San Martín, la repetición de los goles
relatados por Jorge Germán Ruiz, los torneos nacionales, la goleada a San
Lorenzo en el Gasómetro, a Boca en la Bombonera, el victor, el “toque lobo
toque”, Viejo donde estas? Me soltaste la mano y de pronto estoy acá, con las
lágrimas atragantadas y tarareando: “Si si señores, yo soy del Lobo, yo soy del
Lobo de corazón, porque este año de Juan B Justo, de Juan B Justo, salió el
nuevo campeón”…
Pablo Navas
