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miércoles, 29 de mayo de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
Somos algo en relación con el otro. El nacimiento de la ley, en oposición o adherencia somos algo en relación, con referencia.
Sucede que la tesis es ya sabida, olvidada, recordada, negada. Difícil.
Lo que hacen estos amigos con Blancanieves es una reducción precisa y preciosa. Extracto de perversión, arrastre de la inocencia a la verdad. Como jugando.
No se puede buscar objetividad en estas lineas por dos motivos elementales.
El primero: me gustan los trabajos que nos involucran, que exponen, que nacen de un lugar tanto mas lejano que la cabeza primate. Que a su paso transforman realmente, al mejor estilo transferencial, pero alquímico.
El segundo: No existe tal cosa, o sí pero en el fondo de la subjetividad, somos lo que somos y eso es objeto.
No voy a comentar detalles técnicos, no tiene sentido, si voy a detenerme en el guiño especular. Blancanieves siempre estuvo ahí, en mi infancia formándose conmigo como un bello arquetipo, me acompaño y fue conectada casi siempre con el significante inocencia, me guarde los peores adjetivos para otras cosas. Y el sábado pasado a las 21:30 me encontró algo hermoso. Un viejo ruido diría inconsciente aflora en este cuento que brota de personajes que funcionan desde otro lugar, que cumplen su verdadero papel: espejo.
Soy reiterativo, no es la intención. Somos en relación al otro, el afuera nos dice donde estamos, quienes somos y eso cala en las vísceras, nadie escapa nadie sabe donde se relaja su hermosa base neurótica, en que vieja y oxidad tabla de poca fe reside toda nuestra existencia. Y menos aún, amigo, que pasa cuando esta desaparece. Santiago nos da una idea de todo esto, (quizá todo nuestro gran miedo humano) en un galpón con un par de linternas.
Perdón, el tercero: me contradije en 4 renglones jaja.
no la pierdan, o si, si no pueden con el temor insano.
viernes, 3 de mayo de 2013
Hoy.
El nivel de manivela es elevado al menos, es suficiente o
casi. Digo no es reciente la pregunta, ni en mí ni en otra gente, no lo es. No
es para mí la respuesta tampoco, ya que en mi cabeza baila y entre vapor de
kerosene la veo (al menos) . Pero está bien, ya empecé.
Entre plumas, ¿Qué es la locura?
El enunciado diría así según la real academia (esto parece
importante), algo malo. Bien, coincidamos.
Algo malo. Algo que produce dolor?, no lo sabemos (olor?).
Algo perverso, alienado, aislado, ilusorio. No lo sé, pero no descarto. Empieza
la verborragia:
Quizá sea mejor aunarlo con alguien. Persona loca: atributo,
sujeto 1. Muchas veces he sido llamado loco, imagino que muchas veces menos que
otras personas también, no me molesta, no me importa, pero invito (y en
realidad me hago cargo de la cuenta) algunas preguntas, no sin un trago. Sigo
mis pasiones mis molestias, básicamente mis necesidades. Las mías, porque las más
profundas no molestan, no atañen otras vidas (por más susceptibles que sean de
ello), por más que otras vidas necesiten que sea yo distinto, no las incluye. Entonces
me hago cargo de quien soy, intento (siempre que pueda) serme fiel, ¿a quién
molesta mi fidelidad conmigo mismo? A los cuerdos, clamando desinterés por
ellos. Triste punto para los rojos.
A menudo soy llamado loco por situaciones fuera de contexto.
Si un hombre (por qué no Juan) camina por la calle y repentinamente, siente la
necesidad de abrazar digamos un ser vivo (árbol Roberto) los cuerdos ( de ahora
en más serán llamados lúcidos de la razón) miraran extrañados, no dudaran un
segundo en comentar la locura del acto con otros lúcidos de la razón, quizá hasta
les produzca risa (porque no aclaré, ellos entienden la desgracia como ejemplo
cómico)
Juan no está, su amor a los árboles se transformó en un odio
acérrimo, un odio de huesos. Odia todo ser vivo que no sea un lúcido de la
razón (y con determinadas características) se cuida de respetar la ley impuesta
por ellos, pero odia casi toda forma de ser vivo. Bueno pues toma sus gafas
para proteger los ojos, un chaleco naranja, que lo distinga como persona
capacitada para odiar, y una gran motosierra de 103 Db para hacer lo que debe.
Se dirige a Roberto, que lógicamente pasó a ser su enemigo y en medio de todos
los lucidos de la razón, divide a Roberto en 2, quitándole la vida. Los lúcidos
pasan sin reacción. Alguno se afecta por el ruido. Juan es un trabajador, una
persona digna, incluso si eso se llevase a cabo un domingo por ejemplo. Juan
sería aún más digno, hombre trabajador si los hay. BIEN POR JUAN!, le ha hecho
un bien a la comunidad mutilando a Roberto que cometía el pecado de existir en
una ciudad donde los lúcidos necesitan menos ramas.
Aprovechando esta línea de amor/odio de Juan y Roberto (debo
confesar que los estoy empezando a querer y odiar) hago acuse de otros atributos
propios de los sentimientos. Juan es un hombre adinerado, Juan es un lúcido de
la razón, el entiende lo que es realmente bueno en esta vida, hace todo tipo de
cálculos y sabe que a la larga le conviene tener sus papeles de prócer. Quizá no
sepa bien porque (o para quién? Ji) pero los recolecta. Alguien lo mira
recolectarlos (algún amigo diría una A
mayúscula) lógicamente llama loco a Roberto al que no le interesan y con ese
tiempo prefiere generar otro tipo de vínculos, quizá un poco más animados.
Ahora
sí no hay escape, guiñé a la perversión y los ejemplos pueden ser muchos, pero
con la identificación con objetos inanimados, la necesidad de rodearse de
ellos, de establecer vínculos con ellos, de la imposibilidad de vivir sin
ellos, ¿que diría un psicótico de ello?, quizá lo llame hermano.
Los lúcidos de la razón necesitan leyes, pero para ellos,
exigen el cumplimiento porque son los castrados que no las quieren cumplir, no
saben dónde se sitúan (¿en qué parte de su cuerpo?) incluso en materia
espiritual (Dios que contradictoria construcción sustantiva), le rezan al Dios
del intercambio, al negociante. Su espíritu es un pequeño cabello, Dios es un
gran castrador, que los limita y al que le han atribuido sus propias leyes.
Lógica Lúcida
Soy Juan, un hombre bueno. No hago nada que las tablas no me
permitan, vivo en armonía con Dios. Ardo en deseos de realizar todo tipo de
acto dañino conmigo y las demás personas. Internamente pienso que habría que
matar a varios, si puede realizarlo otro mejor, pero lo llevaría al acto con
mucho amor y felicidad.
He muerto.
Mis ideas murieron conmigo. Nunca vi
realizadas mis verdaderas pasiones de
odio. Dios me recibe en sus brazos como un hijo. Respeté las leyes. A cambio de
nunca rebelarme a cambio de mi inmovilidad pasional, he recibido esto. El edén.
Eemm, ¿donde están las chicas?
Fin por hoy.
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