Translate

viernes, 3 de mayo de 2013


Hoy.
El nivel de manivela es elevado al menos, es suficiente o casi. Digo no es reciente la pregunta, ni en mí ni en otra gente, no lo es. No es para mí la respuesta tampoco, ya que en mi cabeza baila y entre vapor de kerosene la veo (al menos) . Pero está bien, ya empecé.
Entre plumas, ¿Qué es la locura?
El enunciado diría así según la real academia (esto parece importante), algo malo. Bien, coincidamos.
Algo malo. Algo que produce dolor?, no lo sabemos (olor?). Algo perverso, alienado, aislado, ilusorio. No lo sé, pero no descarto. Empieza la verborragia:
Quizá sea mejor aunarlo con alguien. Persona loca: atributo, sujeto 1. Muchas veces he sido llamado loco, imagino que muchas veces menos que otras personas también, no me molesta, no me importa, pero invito (y en realidad me hago cargo de la cuenta) algunas preguntas, no sin un trago. Sigo mis pasiones mis molestias, básicamente mis necesidades. Las mías, porque las más profundas no molestan, no atañen otras vidas (por más susceptibles que sean de ello), por más que otras vidas necesiten que sea yo distinto, no las incluye. Entonces me hago cargo de quien soy, intento (siempre que pueda) serme fiel, ¿a quién molesta mi fidelidad conmigo mismo? A los cuerdos, clamando desinterés por ellos. Triste punto para los rojos.
A menudo soy llamado loco por situaciones fuera de contexto. Si un hombre (por qué no Juan) camina por la calle y repentinamente, siente la necesidad de abrazar digamos un ser vivo (árbol Roberto) los cuerdos ( de ahora en más serán llamados lúcidos de la razón) miraran extrañados, no dudaran un segundo en comentar la locura del acto con otros lúcidos de la razón, quizá hasta les produzca risa (porque no aclaré, ellos entienden la desgracia como ejemplo cómico)
Juan no está, su amor a los árboles se transformó en un odio acérrimo, un odio de huesos. Odia todo ser vivo que no sea un lúcido de la razón (y con determinadas características) se cuida de respetar la ley impuesta por ellos, pero odia casi toda forma de ser vivo. Bueno pues toma sus gafas para proteger los ojos, un chaleco naranja, que lo distinga como persona capacitada para odiar, y una gran motosierra de 103 Db para hacer lo que debe. Se dirige a Roberto, que lógicamente pasó a ser su enemigo y en medio de todos los lucidos de la razón, divide a Roberto en 2, quitándole la vida. Los lúcidos pasan sin reacción. Alguno se afecta por el ruido. Juan es un trabajador, una persona digna, incluso si eso se llevase a cabo un domingo por ejemplo. Juan sería aún más digno, hombre trabajador si los hay. BIEN POR JUAN!, le ha hecho un bien a la comunidad mutilando a Roberto que cometía el pecado de existir en una ciudad donde los lúcidos necesitan menos ramas.
Aprovechando esta línea de amor/odio de Juan y Roberto (debo confesar que los estoy empezando a querer y odiar) hago acuse de otros atributos propios de los sentimientos. Juan es un hombre adinerado, Juan es un lúcido de la razón, el entiende lo que es realmente bueno en esta vida, hace todo tipo de cálculos y sabe que a la larga le conviene tener sus papeles de prócer. Quizá no sepa bien porque (o para quién? Ji) pero los recolecta. Alguien lo mira recolectarlos  (algún amigo diría una A mayúscula) lógicamente llama loco a Roberto al que no le interesan y con ese tiempo prefiere generar otro tipo de vínculos, quizá un poco más animados. 
Ahora sí no hay escape, guiñé a la perversión y los ejemplos pueden ser muchos, pero con la identificación con objetos inanimados, la necesidad de rodearse de ellos, de establecer vínculos con ellos, de la imposibilidad de vivir sin ellos, ¿que diría un psicótico de ello?, quizá lo llame hermano.
Los lúcidos de la razón necesitan leyes, pero para ellos, exigen el cumplimiento porque son los castrados que no las quieren cumplir, no saben dónde se sitúan (¿en qué parte de su cuerpo?) incluso en materia espiritual (Dios que contradictoria construcción sustantiva), le rezan al Dios del intercambio, al negociante. Su espíritu es un pequeño cabello, Dios es un gran castrador, que los limita y al que le han atribuido sus propias leyes.

Lógica Lúcida

Soy Juan, un hombre bueno. No hago nada que las tablas no me permitan, vivo en armonía con Dios. Ardo en deseos de realizar todo tipo de acto dañino conmigo y las demás personas. Internamente pienso que habría que matar a varios, si puede realizarlo otro mejor, pero lo llevaría al acto con mucho amor y felicidad. 

He muerto.

 Mis ideas murieron conmigo. Nunca vi realizadas mis verdaderas pasiones  de odio. Dios me recibe en sus brazos como un hijo. Respeté las leyes. A cambio de nunca rebelarme a cambio de mi inmovilidad pasional, he recibido esto. El edén. Eemm, ¿donde están las chicas?
Fin por hoy.





No hay comentarios:

Publicar un comentario