La camisa de salir de algún finoli, la lleva
hoy después de muchos años un pendejo. Recuerdos de colores, otras ropas y
otros juguetes. Se acuerda de la posesión de los objetos,
mucho más primitivo
lo llenaban.
Hoy la lleva un pendejo pobre.
El viejo olor ya ahogado, fuera de moda y de
tiempo. El pibe desentona viendo exaltadas sus carencias, a él lo completaba.
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